España es un país donde una ardilla podría ir de sur a norte, sin tocar el suelo, saltando por encima de los pisos de vivienda social imaginarios. El Gobierno lleva anunciados ya varios cientos de miles de esos lugares mitológicos, y ahí siguen esperándonos, en el futuro más resplandeciente que este país ha visto jamás. Echándole un poco de buena voluntad, uno puede subir a un cerro o azotea al azar y contemplar cómo, hasta donde alcanza la vista, se elevan las grúas y las moles imaginarias. Trabajan en la construcción de este prodigio europeo de la vivienda social decenas de miles de obreros de todas las nacionalidades. Cantan, mientras encofran, la discografía entera de Ana Belén y Víctor Manuel....
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