'Durante muchos años en las estaciones de esquí había un 'pacto no escrito': tú dejabas tu material apoyado en una barandilla y nadie los tocaba. Podías entrar a comer algo, tomarte una cerveza o ir al lavabo, que al salir allí estaban tus tablas preparadas para seguir tu jornada.
Tampoco es que haya cambiado mucho la cosa, pero si que cada vez es más habitual que alguien te diga "cuidado donde dejas las cosas". Especialmente en terrazas cerca de aparcamientos. Más arriba era impensable que alguien te pudiese birlar unos esquís.
Al menos esto es lo que pensó un joven que tras salir del «Chalet de la Marine» de Val Thorens, a 2.500 metros de altitud, se encontró con que sus Stockli de 2025 valorados en unos 1.700 euros, no estaban donde los dejó apoyados. Y eso que la familia se había toma...'