Barbie lanza su primera muñeca con autismo: un diseño que busca evitar estereotipos
La colección Fashionistas de Barbie ha sumado una nueva figura con un objetivo claro: que más niños y niñas se reconozcan en los juegos de cada día. Mattel ha presentado su primera Barbie con autismo, un lanzamiento desarrollado durante unos 18 meses de trabajo conjunto con la Autistic Self Advocacy Network (ASAN), entidad dirigida por y para personas autistas, para intentar evitar caricaturas y acercarse a una representación más realista.
En España, la compañía ha querido poner el foco en la divulgación aliándose con Noemí Navarro (creadora de contenido, fundadora de la plataforma MadreTEA y diagnosticada en la edad adulta) como embajadora de la muñeca. Su papel busca conectar el producto con familias y personas autistas que llevan años reclamando visibilidad y normalización, también en el ámbito del ocio infantil.
Una muñeca pensada para hablar de apoyos
La nueva Barbie incorpora detalles que, más que definir a una persona autista, ponen en escena necesidades y apoyos frecuentes en parte del espectro. Entre ellos, una mirada ligeramente desviada, que alude a que algunas personas evitan el contacto visual directo; y articulaciones que permiten colocar brazos y manos en posiciones asociadas a movimientos repetitivos o de autorregulación (los conocidos stims).
Los accesorios completan el mensaje: un spinner antiestrés rosa tipo pinza para el dedo, auriculares con cancelación de ruido y una tablet con aplicaciones de comunicación aumentativa y alternativa (CAA/AAC). La ropa también se ha diseñado con una lógica sensorial: prendas más holgadas y calzado plano, pensados para priorizar comodidad y estabilidad.
Mattel insiste en que el diseño se ha trabajado con asesoramiento externo, en parte porque el autismo es extremadamente diverso y cualquier intento de representarlo con una sola figura corre el riesgo de simplificar. Precisamente por eso, el fabricante enmarca la muñeca como una pieza más dentro de una línea que presume de variedad de tonos de piel, cuerpos, peinados y condiciones médicas.
El juguete, sin embargo, no se queda en la vitrina de la diversidad. Mattel suele respaldar estos lanzamientos con argumentos sobre el valor del juego simbólico y cita investigaciones en esa dirección. Un estudio liderado por la Universidad de Cardiff concluyó que jugar con muñecas activa áreas cerebrales vinculadas al procesamiento social y la empatía, incluso cuando los niños juegan solos, frente a una activación menor al jugar con dispositivos electrónicos.
La Barbie con autismo se integra en Fashionistas, una línea que supera los 175 modelos y que en los últimos años ha incorporado muñecas con síndrome de Down, ceguera o diabetes tipo 1, entre otras.