La literatura no merece tener razón o estar loca. Porque la propaganda no es un arte. Por eso no me interesan las soflamas políticas de David Uclés, andaluz que acaba de ganar el premio Nadal, como tampoco me interesan las de Serrat. Me interesan sus opiniones políticas si se las preguntan y me preocupa que un escritor magro simplifique tantísimo sus mensajes atrileros sin que nadie se haya interesado por ellos. Huyo de los que aprovechan un micrófono para arengar al espectador inocente. La 'performance' de Uclés en la recogida del premio en Cataluña me aturde: ¿qué hace uno de Jaén hablando en catalán macarrónico? No quiero ni pensar que una persona con el suficiente fuste intelectual como para escribir...
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