Las consecuencias de la incursión de EE.UU. en Venezuela para sacar a Nicolás Maduro del país se siguen sucediendo en diferentes escalas. Delcy Rodriguez, la nueva presidenta interina, se enfrenta a un vendaval originado en Washington con posturas y gestos amables, entre ellos, la liberación de presos políticos y figuras destacadas de la oposición. En ese contexto, hay seis ciudadanos españoles que al fin pueden respirar aire libre, entre ellos, Alejandro González de Canales . Este exmilitar chavista y dirigente de Chevron fue arrestado el 9 de febrero de 2024 por miembros de la Dirección General de Contrainteligencia Militar en una operación para detener de manera simultánea a su exesposa, la hispanovenezolana Rocío San Miguel , una señalada activista pro Derechos Humanos y abiertamente crítica con el régimen venezolano. Ambos encarcelamientos fueron condenados por la oposición al chavismo, al señalar motivos políticos detrás de un proceso sin garantías que prometía terminar en duras condenas para ambos. A pesar de los años que sirvió al Ejército de Venezuela , de haber llegado hasta el rango de Coronel o de su retiro en 2011 la Justicia del aparato chavista fue implacable. Tampoco sirvió su posición como director de aviación en la empresa petrolera estadounidense Chevron . Primero, estuvo arrestado en la sede de la contrainteligencia militar venezolana en Boleíta y más tarde fue recluido en la cárcel de máxima seguridad El Rodeo 1. Su hija y dos hermanos fueron detenidos el mismo día que él, aunque no tardaron en liberarlos. González de Canales fue acusado de delitos relacionados con revelación de secretos y su hermana denunció que se enfrentaba a 20 años de prisión, aunque es difícil acceder a la sentencia; su familia asegura que ni siquiera tuvo acceso a un abogado particular, al menos en los primeros meses de su cautiverio, en los que su contacto con el exterior fue escaso y muy vigilado. La poca información que se ha hecho pública en este tiempo proviene de sus allegados, que han participado activamente en la denuncia de su situación y siempre han defendido su inocencia. En sus numerosas declaraciones a medios han achacado su situación a su cercanía con su exmujer, abiertamente crítica con el régimen de Maduro, una posiciones muy castigada por el chavismo. Sin embargo, el nuevo contexto político en el que la fortaleza del régimen está en cuestión ha facilitado su libertad a falta de un mes para que cumpliera su segundo año detenido. Su liberación se ha producido menos de una semana después que la de su exmujer, Rocío San Miguel, quien a través de su abogado agradeció al Gobierno de España y en especial al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero sus esfuerzos por mediar en el asunto. A pesar del gesto aperturista que supone la liberación de marcadas figuras de la oposición al chavismo, las organizaciones humanitarias cifran todavía entre 800 y 1.200 los presos políticos que permanecen injustamente encerrados en centros venezolanos.