La del domingo en Jeddah no fue una Supercopa más, no fue un título menor ni siquiera una alegría pasajera. El
FC Barcelona de
Hansi Flick demostró en Arabia Saudí que el equipo y el proyecto está más vivo que nunca y lo hizo venciendo al eterno rival una vez más, dejando al Real Madrid en la lona y, aunque en aquel momento no lo sabían, firmando la sentencia de
Xabi Alonso como entrenador blanco. Y todo ello bien merecía una fiesta. Para los
Joan Garcia, Rashford, Roony, Dro, Torrens o Marqués, que vivieron su primera fiesta de celebración como jugadores azulgrana, pero también para el resto de la plantilla que un año antes, en el mismo escenario, ya brindó por lo que fue entonces el primer título de la era
Hansi Flick.
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