¿Por qué cada vez más personas mayores están dejando una botella de plástico en su jardín este invierno?
Son cada vez más las personas que deciden hacer una cosa que, a priori, no se entiende. Sin embargo, como ocurre casi siempre, hay una explicación detrás de estos gestos. Que no te parezca raro si al caminar por un jardín este invierno te encuentras una botella de plástico. Aunque puede parecer que alguien la ha dejado por descuido, su presencia tiene un propósito mucho más sensato de lo que parece.
El misterio de la botella en el jardín
A priori, una botella de plástico en un jardín durante los meses fríos podría parecer inútil. Sin embargo, cada vez más personas mayores recurren a este gesto como una forma de ayudar a las aves a sobrevivir al invierno. Lejos de ser una coincidencia, esta práctica responde a un truco ancestral basado en la observación de la naturaleza y en la necesidad de agua de los animales.
Por qué el agua es crucial en invierno
Cuando las temperaturas bajan, las aves gastan enormes cantidades de energía para mantener su calor corporal. Las heladas endurecen el suelo y las fuentes naturales de agua desaparecen, dificultando su acceso. Sin agua, no les sirve solo encontrar alimento, dado que no pueden digerirlo correctamente. De hecho, durante el invierno, el agua suele ser más vital que la comida para su supervivencia.
Cómo una botella puede salvar vidas
La botella de plástico se llena de agua y se deja al aire libre, a veces ligeramente enterrada o en un lugar resguardado. Gracias a su volumen, el agua tarda más en congelarse que en un recipiente pequeño, lo que permite que parte permanezca líquida incluso en las mañanas más frías. Algunas personas la perforan ligeramente o la colocan de lado, dejando que el agua gotee lentamente en un plato, asegurando un suministro constante y accesible para las aves.
Situada cerca de un seto o un macizo de flores, la botella se convierte en un pequeño depósito de supervivencia para gorriones, carboneros, petirrojos y otras aves comunes en los jardines.
Un gesto discreto con un gran impacto
Aunque parezca insignificante, este acto cotidiano satisface una necesidad vital: el acceso regular al agua puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de un ave en invierno.