«Ésa es la clave de hoy. La única pregunta que interesa», espetaba sin disimulos el procurador de Podemos, Pablo Fernández, inquiriendo directamente a Vox si «votaría» una investidura del PP tras las próximas elecciones autonómicas del 15 de marzo «si» el actual consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, vuelve a estar situado al frente de este departamento. La «clave» política y electoral que sobrevolaba la sala de Comisiones en las Cortes y afloraba sin tapujos en una comparecencia en periodo extraordinario para que Suárez-Quiñones explicase la gestión de los incendios en el negro verano de 2025 . Un año en el que las llamas se llevaron por delante 143.880 hectáreas –42.815 de ella de masa arbolada– en 1.216 incendios, un diez por ciento menos que la media del último decenio, pero alcanzando algunos a una voracidad tal que en momentos llegaron a llevarse por delante 6.000 hectáreas en unas horas, con pavesas que saltaron hasta un kilómetro dispersando las llamas aún más allá. Así lo detallaba el consejero en una prolija intervención, cuajada de datos sobre la normativa, competencias o circunstancias, en las que la meteorología –temperaturas elevadas con hasta 16 días consecutivos de ola de calor en ese negro agosto, paisaje frondoso por las abundantes lluvias y deshidratado con la entrada del verano– se determinaron como «clave y determinante» al hablar de incendios forestales. «La causa no es una peor ejecución del operativo, que mantuvo control temprano en la mayoría de los casos, sino la excepcionalidad meteorológica de agosto y la plena disponibilidad de combustibles, que elevaron la intensidad, multiplicaron la simultaneidad y alargaron los incidentes más complejos», enfatizaba Suárez-Quiñones, a la vez que apuntaba a la «simultaneidad» de focos, «lo que congestionó la capacidad de ataque inicial y prolongó los tiempos a control y la extinción». «Un escenario de severidad extraordinaria» con incendios en ocasiones «inextinguibles» , recalcaba el consejero a campaña cerrada, y asumiendo que del «análisis y valoración» de ese «episodio nunca visto ni registrado hasta la fecha» en materia de fuegos, «permiten incorporar las lecciones aprendidas» al próximo Plan Anual de Vigilancia, Prevención y Extinción 2026. Un periodo en el que Quiñones asumía se pudieron cometer «errores» en lo que calificaba como un «escenario de guerra» cambiante como el vivido ese aciago mes. «Autocrítica», según el consejero, que no compartían que hubiera hecho desde el conjunto de la oposición, desde la que se volvían a escuchar las voces reclamando la dimisión del consejero . «¿Por qué sigue?», cuestionaba la socialista Nuria Rubio, quien censuraba las, a su juicio, «muchas incoherencias» y «falsedades» en la comparecencia de Quiñones, que califica a como «totalmente decepcionante» a la par que «predecible». «Puede haber habido problemas con la comunicación», reconocía el consejero después de que la socialista le afease que la «falta de cobertura» en los sistemas de comunicación dejase a los profesionales «abandonados». Precisamente, recriminaba también que el consejero no se haya reunido con los trabajadores del operativo, cuestión que negaba Quiñones. «Otra cosa es que no haya hablado con los que están en su ámbito ideológico» y les hacen «el juego», replicaba en un 'cara a cara' en clave política, que también el propio consejero y a la par presidente de la gestora del PP de León –provincia que acumuló el 44 por ciento de los incendios de mayor gravedad– ponía sobre la mesa al hablar de «nuestro partido» y entraba, sin desmentir ni no, si encabezará de nuevo la lista electoral de esta provincia. «Es incomprensible» que continúe en la consejería, cuestionaba también el parlamentario Francisco Igea, quien tildaba la situación de «despropósito». Lo mismo que Juan Antonio Palomar, de Soria ¡Ya!, quien incidía en que Quiñones ya «tenía que haber dimitido». «Creo que algo se habrá hecho mal» y «no todo» puede achacarse a la climatología», consideraba el soriano, a la vez el consejero insistía en «el problema al que nos estaba sometiendo la naturaleza». Desde Voz, José Antonio Palomo ponía el énfasis en la prevención y cargaba contra el «laberinto» de las políticas de prohibición para intervenir en el monte. En clave política, pero desde el otro lado, el PP, Mercedes Cófreces aprovechaba para recriminar al Gobierno central y apuntar directamente al PSOE que en la reforma del modelo de financiación autonómica no se tenga en cuenta la extensión territorial.