El agente del departamento de Inmigración que hace unos días disparó mortalmente a la activista Renee Good en Minneápolis, Jonathan Ross, sufrió una hemorragia interna en el torso tras el incidente que ha provocado una oleada de protestas en el país, según varios oficiales del cuerpo que han hablado con la CBS. El Departamento de Seguridad Nacional, a través de su secretaria adjunta, Tricia McLaughlin, ha confirmado a la CBS que la hemorragia se debió por el «atropello» que sufrió por parte de la activista y por el cuál el ICE justifica la respuesta de este agente, «en defensa propia», que acabó con la vida de Good, de 37 años y madre de tres hijos. No se ha especificado el alcance de la hemorragia. En los vídeos, se puede ver cómo el agente en cuestión corre hacia el coche de la fallecida, que choca contra un árbol tras recibir hasta tres disparos muriendo en el acto. Jonathan Ross, que no fue apartado de su puesto tras los hechos, tampoco volvió al trabajo tras el incidente, pero no hubo una explicación al respecto. Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, explicó previamente que el agente fue trasladado al hospital tras el tiroteo y dado de alta ese mismo día. Señaló que se estaba recuperando de sus heridas y lo describió como un agente del orden experimentado que creía estar defendiéndose a sí mismo y a sus compañeros. Desde la Administración Trump, el vicepresidente JD Vance ha reaccionado a la información criticando a la izquierda por «mentir sobre el caso». «Resulta que embestir a un agente del orden con un coche causa lesiones. ¡Quién lo diría!», ha señalado con ironía desde su perfil de X.