"Obviamente, el elefante en la habitación reveló que la clavícula está rota", dijo usando una frase hecha australiana. Con ella,
Daniel Sanders quería decir que la fractura que tenía era más evidente que un gran animal dentro de un pequeño cuarto. No necesitaba hacerse ningún chequeo para que le confirmaran lo que ya sabía. Ni quería hacerlo.
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