Lúcido hasta el final, ayer falleció en Madri d, su ciudad adoptiva, el gran pintor tinerfeño Cristino de Vera . Nacido en 1931, de adolescente iba para marino mercante, algo que nos recordaba, a la entrada del apartamento chamberilero donde tantas veces nos acogieron Aurora y él, la maqueta de un barco. Pudo pronto la pintura. Su primer maestro fue un castellano viejo, adepto del realismo mágico, Mariano de Cossío , que eligió la isla para olvidar su preguerra. En 1951 empujó a su alumno a instalarse en Madrid, recomendándoselo a Vázquez Díaz. Como su luego muy amigo Caneja, como Caballero, como Ibarrola, como Canogar, el benjamín le debió su primer impulso al de Nerva, que le contagió su entusiasmo...
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