Mario Quintana, de La selva dentro, recomienda «Efímero inventario de ídolos» de José Luis González Macías,
La selva dentro es una librería muy particular gracias a la imaginación y a el trabajo que le pone Mario Quintana, el responsable de que esta utopía cultural, comunal y literaria tenga cabida en el corazón de Mérida. Fue en 2017, con el nacimiento de su hija, cuando este emeritense dejó el oficio de panadero y se aventuró a abrir su particular espacio libresco. Desde entonces, locales y visitantes tienen una referencia cultural en el nº5 de la calle Romero Leal, a escasos pasos del Templo de Diana y de la Alcalzaba de la capital extremeña.
No gastamos más espacio en la presentación para dar cabida a las interesantes recomendaciones de Mario Quintana, quien si ha de decantarse por alguna novedad editorial lo hace por «Efímero inventario de ídolos (Atlas inesperados)», libro escrito por José Luis González Macías y editado por Ediciones Menguantes: «Me ha parecido delicioso», dice. «Siempre hacen ediciones exquisitas, pero en este caso, desde que el libro cae en tus manos es todo un placer. Todos sus atlas inesperados, como ellos los llaman, lo son».
Mas si le preguntamos por las novedades que vendrán durante este año, cuáles son las que más espera, nos contestará desde dos de sus facetas: como librero nos dirá que [[LINK:INTERNO|||Article|||695d521dca44b0e4a645d9d0|||«La ciudad de las luces muertas» (Destino), la novela con la que David Uclés acaba de ganar el Premio Nadal ]]–«novedades que a conciencia te levantan un año literario: vamos a seguir surfeando la ola de ‘‘La península’’»–; sin embargo, como lector ansía la publicación de «Arca» (Seix Barral) de Ricardo Menéndez Salmón. «Me enamoré de Ricardo en una noche de cuentos hace dieciocho años en Mérida y desde entonces hago evangelización del asturiano», comenta.
A pesar de «hablar maravillas» de Menéndez Salmón, si ha de quedarse con un autor, ese es el también extremeño Jesús Carrasco: «Creo que es el autor que narra los sabores, olores y complejidades de mi generación. La generación que en la periferia como es Extremadura empezó viviendo cerca del mundo rural en la niñez de los noventa y acabó perdiendo las ganas de vivir en viajes de fin de semana a capitales europeas». Añade también Quintana el nombre de Juan Carlos Mestre, «el último poeta de este país».
Y si hablamos de editoriales, «Siempre he sido muy de Errata Naturae y Aventuras Literarias. Uno puede ir muy lejos con un libro campestre de los primeros o con los mapas de los segundos. Si bien es cierto, que siento placer en mis manos y en mis ojos con cualquier libro del Asteroide».