Luchar contra el turismo es como meterse a posta goles en propia puerta. Guste más o guste menos, es el motor económico principal de la ciudad y su crecimiento es síntoma de que vivimos en uno de los lugares más atractivos por belleza, modo de vida e historia de todo el planeta; y de que entra más dinero. Hay un mantra instalado en la conciencia del sevillano de que, quienes no se dedican a bares, hoteles y comercios no se benefician del auge turístico. Reclamamos, como si fuera incompatible, la apuesta por el desarrollo del tejido industrial, sin percatarnos de que aquí está el parque tecnológico con mayor facturación de toda España y un sector más que consolidado, como el...
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