La llegada de
Matarazzo a la Real Sociedad ha supuesto algo más que un cambio en el banquillo. Ha sido un salto evidente en competitividad. En solo cuatro partidos, el equipo ha demostrado una capacidad extraordinaria para competir en cualquier contexto y ante cualquier rival. Empatar contra el Atlético, ganar al Getafe, superar a Osasuna y tumbar al Barcelona es la consecuencia directa de un equipo convencido, intenso y mentalmente fuerte. Algo que parecía imposible en las últimas semanas antes de la llegada del técnico estadounidense, que le ha cambiado la cara a un equipo que ahora compite cada balón y cada duelo. Y que ha mejorado mucho en todos los aspectos.
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