ICE en Minnesota: la migración como campo de batalla política
Manejaba su camioneta SUV cuando fue confrontada por fuerzas federales, que realizaban una redada migratoria en un vecindario residencial. Los agentes rodearon su camioneta y la comenzaron a cuestionar. En desacuerdo, ella movió el vehículo lentamente buscando salir de la emboscada y, en el intento, uno de los agentes federales le dio cuatro disparos a muy corta distancia. Su esposa, que estaba en la calle y muy cerca de la SUV, fue testigo directo. Tanto agentes como vecinos grabaron el incidente, mientras su esposa gritaba con incredulidad. Esto sucedió el último 7 de enero en Minneapolis.
Renee Wood, una ciudadana estadounidense de 37 años, madre de tres hijos, fue baleada mortalmente por Jonathan Ross, un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas; ICE por sus siglas en inglés. El agente alegó haber actuado en “autodefensa” pero, al ver los videos, se percibe la poca velocidad con la que Wood movió el vehículo. Este hecho ha generado varias reacciones, sobre todo, el cuestionamiento sobre la necesidad del uso de la fuerza letal ya que, además, ella no era el objetivo del operativo. El incidente ha provocado protestas masivas en Minneapolis y una disputa política entre el gobierno estatal de Minnesota y la administración federal.
El gobierno federal no solo otorgó “inmunidad total” al agente Ross, sino que ha aumentado la represión contra las protestas pacíficas y ha hecho la amenaza explícita, por parte de Donald Trump, de invocar la Ley de Insurrección. Una ley que le permite utilizar el ejército para sofocar un levantamiento interno o una invasión, para controlar la situación en Minnesota; que ha pasado a convertirse en el epicentro de la resistencia ciudadana contra la política migratoria del presidente.
Detrás de su aplicación brutal, hay una rivalidad política que convierte un asunto de derechos en un problema de seguridad para civiles. Se cree que Trump ha hecho de Minneapolis un blanco porque es un bastión demócrata: el gobernador Tim Walz – quien fue ex candidato vicepresidencial en 2024 – y el alcalde de Minnesota Jabob Fray, defienden políticas de “separación” con ICE. Se habla de venganza política disfrazada de aplicación de la ley. Las cifras hablan por sí solas: según estimaciones del Pew Research Center (agosto del 2025) y el Migration Policy Institute (2023-2025), Minnesota queda fuera del top 15 de estados con más número de indocumentados, con alrededor de 130,000. Esto, comparado con otros estados demócratas, es poco: California tiene 2.4 millones, mientras que Nueva York, Nueva Jersey e Illinois concentran cerca de un millón. En esos estados, con poblaciones migrantes mucho mayores, la resistencia de ICE se ha manejado con demandas legales, leyes locales y protestas sin escalar despliegues masivos ni amenazas presidenciales de intervención militar. Minnesota parece seleccionada por su visibilidad política pues, además, sus próximas elecciones serán en noviembre de este año, donde se elegirán: gobernador, legislatura y cargos locales. Tal situación deja ver cómo se usa la migración como arma para debilitar a demócratas en un estado clave, mientras que las personas civiles – migrantes y ciudadanos como Renee Wood – son las verdaderas víctimas. Más lamentable es notar que lo que está sucediendo en Minnesota no es un caso aislado: es un ejemplo más de cómo la aplicación de las leyes puede volverse letal.
Algo similar sucede en las fronteras de México: la Guardia Nacional y el Instituto Nacional de Migración – por presión del país vecino del norte – se han convertido en fuerzas de contención, con operativos que terminan en balazos, incendios en estaciones migratorias (como el de Ciudad Juárez en 2023, con saldo de 40 personas fallecidas) o ejecuciones extrajudiciales (como los seis migrantes baleados en Chiapas en octubre de 2024). Tanto en México como en Estados Unidos, la militarización de la migración genera violencia institucional que erosiona los derechos humanos. Ya sea por presión externa o por cálculo político, la gestión migratoria con lógica militar siempre termina en abuso.