El domingo fue un día negro para el fútbol marroquí. La fiesta estaba preparada en Rabat para que la selección de
Walid Regragui se proclamara campeona, tras 50 años de espera, pero
Senegal se impuso en la prórroga de una caótica final tras fallar
Brahim Díaz un penalti en el añadido del tiempo reglamentario (1-0).
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