El
Manchester City, ahora cuarto de la fase liga,
se complicó su acceso directo a octavos de final de la Champions League tras ser humillado por el modesto
Bodø/Glimt noruego (3-1). Ni la baja temperatura, rozando los 0 grados a apenas 120 km del Círculo Polar Ártico, ni el césped artificial, ni las muchas bajas con que afrontó el partido sirven de excusa a
Pep Guardiola ante la debacle contra un equipo que logró su primer triunfo en la máxima competición europea.
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