El Centro de Investigación de la Baja Atmósfera (CIBA) ha sido el encargado de estudiar, desde su creación en 1978, los fenómenos meteorológicos de mayor relevancia para la ciencia y la ciudad de Valladolid. Nació para analizar nieblas, esas familiares compañeras de la ciudad, para, durante las décadas de los 80 y 90, investigar la modificación del tiempo, mediante proyectos internacionales que buscaban provocar lluvia de forma artificial. Ahora, explica el integrante del Grupo de Óptica Atmosférica (GOA) de la Universidad de Valladolid (UVa), Abel Calle Montes, «estamos reiniciando la actividad en el centro ya insertados en una red europea, lo que tiene una relevancia importantísima». «Nos hemos adaptado a la mayor actualidad del momento en cambio climático», subraya. La...
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