Los artistas, al igual que los maestros, médicos y periodistas, deberían ser considerados bienes públicos a proteger. Y todavía más la especie en peligro de extinción de los empresarios de la industria cultural. Hace 40 años, cuando nació Focus, los puristas consideraban que empresa y cultura eran conceptos antagónicos. Daniel Martínez de Obregón, junto a su equipo de 52 trabajadores con acciones del grupo que integra 18 empresas y paga 400 nóminas, ha demostrado que el lema «una moderna organización empresarial al servicio de la vocación artística» con el que nacieron en 1986 no solo ha sido posible, sino que es capaz de seguir creciendo y generar riqueza más allá de la creativa. Génesis Teatro fue el embrión del actual Grupo Focus y el nombre que recibe el proyecto que han presentado esta semana en la multitudinaria celebración de su 40 aniversario en la nave de la calle Ávila, 149, tras la plaza de Glorias, donde se levantará dentro de 20 meses el que aspira a ser el mejor y más moderno teatro de Europa y el mejor centro de formación superior en artes y oficios escénicos de España y que será también único en Europa. Para que en septiembre de 2028 esta infraestructura artística y educativa pueda abrir sus puertas, la empresa invertirá once millones de euros. La inversión transformará el actual espacio de 3.000 metros cuadrados de uso industrial en un equipamiento para la ciudad con el doble de superficie. El teatro tendrá capacidad para 500 espectadores y estará dotado de la tecnología escénica de última generación para acoger producciones de gran exigencia artística. El proyecto Génesis pivotará en torno a dos ejes estratégicos: la vanguardia como apuesta para la innovación y la creación contemporánea, y como espacio de acogida de nuevos formatos, lenguajes y miradas escénicas que sean tendencia. Al mismo tiempo, Génesis reforzará la conexión entre la actividad profesional y la escuela de formación artística (interpretación, canto, danza y música), la técnica (iluminación, sonido, maquinaria, regiduría y otras especialidades escénicas) además de la formación en gestión, desde la producción a la gerencia pasando por la distribución, el marketing, la comunicación y la gestión cultural. De esta manera, el teatro será la puerta directa al sector para los alumnos que se formen en el centro, lo que garantiza una transición profesional en las dos direcciones. Es el mejor trampolín para lanzarse al futuro y la demostración palmaria de que la industria cultural, con el poder de las historias, es capaz de transcender y proyectarse al infinito.