Qué pasó con Yakitoro, el restaurante de Alberto Chicote
El origen de un concepto innovador en Madrid
Yakitoro nació en Madrid como una propuesta que reinterpretaba las tradicionales tabernas japonesas de yakitori adaptándolas a la cocina española contemporánea. El nombre del restaurante fusiona el término japonés yakitori, que alude a las brochetas asadas al carbón, con el icono español del toro, simbolizando desde el inicio la mezcla de culturas culinarias. El proyecto se gestó tras un viaje a Japón cuyos responsables querían traer la experiencia de la cocina izakaya al centro de la capital española y así crear un espacio informal y festivo para compartir platos ensartados, aromas a brasa y sabores reconocibles pero reinventados.
Desde el punto de vista gastronómico, Yakitoro se concibió como un lugar donde técnicas japonesas de barbacoa y presentación se combinaban con ingredientes y recetas españolas, en un ambiente luminoso, con parrillas a la vista y disposición de mesas optimizadas para la interacción social.
Una carta pensada para explorar sabores
La carta de Yakitoro mezclaba platos inspirados en el yakitori tradicional con guiños a la cocina de tapas española moderna. Brochetas de pollo, vegetales en tempura reinterpretados o combinaciones de productos españoles como la berenjena con toques orientales eran habituales, reflejo de su filosofía de fusión y accesibilidad. El ticket medio y el ambiente relajado hicieron que tanto locales como visitantes se sintieran atraídos por la propuesta a un precio intermedio.
El papel de Alberto Chicote
Alberto Chicote, chef con una trayectoria notable en el panorama gastronómico español y figura televisiva conocida por programas culinarios, fue parte fundamental del lanzamiento de Yakitoro. Su implicación aportó proyección mediática al restaurante y atrajo a una clientela diversa que quería experimentar una cocina diferente sin abandonar el corazón de Madrid. Bajo su nombre, Yakitoro se consolidó como una alternativa novedosa frente a otras propuestas de restauración tradicional o de alta cocina en la capital.
Del éxito a la reflexión personal
Aunque el restaurante alcanzó fama y una alta afluencia de comensales durante sus primeros años, la experiencia no fue del todo lo que Chicote esperaba personalmente. El propio chef reconoció que, pese a que el proyecto era rentable, no le aportaba la satisfacción humana que buscaba en su trabajo diario. Según los testimonios recogidos, llegó a afirmar que, aunque Yakitoro daba mucho dinero, ofrecía pocas sonrisas, reflejando una desconexión entre el éxito comercial y la realización personal en la cocina.
Un cambio de rumbo y nuevas etapas
Finalmente, Chicote decidió dejar la dirección gastronómica de Yakitoro. Esta separación se produjo en un momento en el que el chef buscaba concentrarse en proyectos más personales y con una conexión más íntima con su visión culinaria. Aunque siguió siendo socio, cedió el liderazgo de la cocina a otros profesionales para abrirse a nuevas experiencias, tanto dentro como fuera del sector de la restauración.
Tras su salida de Yakitoro, el cocinero ha estado centrado en otros conceptos gastronómicos que reflejan su evolución profesional, con enfoques más centrados en productos de temporada y propuestas culinarias que le ofrecen una mayor satisfacción personal. Su trayectoria posterior incluye aperturas de otros restaurantes en Madrid donde busca equilibrar innovación y un vínculo más profundo con los comensales.
Legado en la escena gastronómica madrileña
A pesar de que ya no dirige Yakitoro, el restaurante permanece como un referente histórico dentro de la escena gastronómica de Madrid por haber introducido con éxito un concepto de fusión entre culturas culinarias. Su existencia y evolución reflejan cómo los chefs pueden transformar tendencias internacionales en propuestas locales vibrantes, aunque también ilustran los retos emocionales y profesionales que conlleva liderar proyectos de gran impacto.