Los tres jueces del Tribunal Militar del Segundo Distrito Occidental de Moscú condenaron este miércoles a Ajmadzhon Kurbonov a cadena perpetua por el asesinato en un atentado terrorista del teniente general Igor Kirillov . Este era el jefe de las fuerzas de defensa radiológica, química y biológica de Rusia. Murió el 17 de diciembre de 2024 tras activrse un explosivo oculto en un patinete eléctrico aparcado en las afueras de su domicilio particular. También falleció su ayudante. Kurbonov fue detenido y admitió su culpabilidad durante la investigación. El condenado, de nacionalidad uzbeca y que apenas habla ruso, está obligado a pagar además una multa de 11.200 euros . La fiscal Nadezhda Tijonova solicitó cadena perpetua para él, mientras que a otros acusados de ser sus cómplices les solicitó penas de prisión severas. Uno de ellos, Robert Safarián, de Azerbaiyán, fue condenado a 25 años de cárcel en una colonia penal de máxima seguridad por haber entregado los explosivos. Sus dos compañeros, Batuján Tochiyev y Ramazán Padiev, originarios de la república rusa de Ingushetia, recibieron penas de 22 y 18 años. Todos ellos están en la lista de terroristas y extremistas de Rusia. Según los jueces, los cuatro formaban parte de una organización terrorista y prepararon el atentado con los explosivos con los que solian traficar. Kurbonov, además de admitir su implicación, colaboró activamente con la investigación. Los demás insistieron en que desconocían las intenciones de su amigo de cometer actos terroristas, pese a que uno de ellos llegó a portar el paquete con el material explosivo. La investigación rusa, que concluyó en octubre de 2025, apunta que el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) dejó un patinete eléctrico con una bomba controlada a distancia en la entrada del domicilio particular de Kirillov. Kiev admitió haber planificado este atentado. Tras dejarlo, Kurbonov subió a un coche de alquiler desde donde se comunicó con los servicios secretos ucranianos. Cuando el militar y su ayudante Ilya Polikarpov salieron del edificio por la mañana estalló el artefacto que les mató. El Comité de Investigación de Rusia sostiene que al principal condenado le prometieron 100.000 dólares, documentos nuevos y un permiso de residencia en un país de la UE, aunque nunca pudo obtener nada porque fue detenido pocas horas tras la explosión. Los daños materiales causados a los propietarios de 27 apartamentos y 13 coches se estimaron en 36.500 euros. Safarián fue arrestado más tarde en la localidad de Vladímir, cerca de Moscú. Según los investigadores, trajo la bomba desde Polonia. Finalmente, Tochiyev y Padiev acabaron detenidos días después por proporcionar a Kurbonov un apartamento donde intentó esconderse tras el atentado. El principal condenado llegó expresamente a Moscú para cometer el ataque. Viajó de Tashkent a Bakú (Azerbaiyán) y luego a Astaná (Kazajistán). Desde allí voló a la capital rusa, donde retiró cerca de 4.500 euros en criptomonedas que le habría transferido el SBU para financiar el ataque. fuera de Rusia habría recibido otros 4.000 euros. Este no ha sido el único caso de atentado contra personalidades ligadas al Gobierno y militares. Aunque el caso de Kirillov ha sido uno de los más sonados, hubo otros que ya preocuparon al Kremlin. El primero fue contra Daria Duguina, la hija del filósofo Alexander Duguin. Ocurrió en agosto de 2022. Una bomba en el coche en el que iba explotó en llamas en plena carretera interurbana, dejando una estampa que recorrió las redes sociales. Su padre, apodado 'el Rasputín de Putin' y miembro del ala dura del poder, se llevaba las manos a la cabeza desesperado mientras contemplaba los restos del vehículo. Él hubiera debido ocupar el asiento del conductor en vez de su hija. Posteriormente en abril de 2023 fue asesinado el bloguero militar pro- Kremlin Vladen Tatarski (cuyo nombre real es Maxim Fomin) en un café de San Petersburgo cuando explotó una estatua que le habían regalado en un acto social. Más tarde en febrero de 2025 el líder paramilitar de origen armenio Armen Sarkisián falleció cuando estalló una granada de mano cerca de él. Aunque sobrevivió en un primer momento, murió por complicaciones por las heridas sufridas. Yaroslav Moskalik y Fanil Sarvarov, en abril y diciembre de 2025 respectivamente, fueron los últimos que tuvieron este destino. Ambos eran tenientes generales y perdieton la vida en sendos atentados con coche.bomba Moscú ha culpado a Ucrania de todos estos ataques pero en la mayoría de ellos Kiev ha preferido ignorarlo. Sin embargo en el caso de Kirillov los servicios secretos ucranianos admitieron haber participado en su asesinato.