Todas las catástrofes tienen una vertiente política en la sociedad moderna. Por el origen o por la reacción, por la causa o por la respuesta, los dirigentes públicos están sometidos a un escrutinio de exigencia tanto más riguroso cuanto mayor sea la magnitud de la tragedia. Pero a la hora de afrontar responsabilidades hay maneras y maneras. Se puede dar la cara o esconderla, facilitar la ayuda o condicionarla, como hizo Sánchez en Valencia. Se puede uno quedar oyendo llover en un reservado, como Mazón, mientras los suyos lo buscan para dar la alerta, o plantarse sobre el terreno a dirigir las operaciones de socorro en plena emergencia. Ésta fue la opción de Juanma Moreno al presentarse desde primera hora...
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