A Jorge Azcón se le está quedando la misma cara que a María Guardiola
Por mucho que en Génova se afanaran en vender que el resultado de las elecciones en Extremadura fue bueno (¿qué iban a decir si no?), el paso de las semanas y las negociaciones ha acabado introduciendo tantos matices al asunto que ahora se hace un poco raro el andar por ahí hablando de que el 21-D hubo una victoria electoral.
María Guardiola ganó las elecciones, sí. Pero, aunque no tenía presupuestos, al menos tenía un Gobierno. Uno en solitario, incluso. Ahora no tiene ni lo uno ni lo otro y aspira, como mucho, a que Vox se siente a su lado con más fuerza de la que tenía antes de que ella decidiera adelantar las elecciones. Esperar que algo suceda porque lo deseas con mucha fuerza, lo que los jóvenes de la generación Z vienen a llamar "manifesting", no parece suficiente para conseguir una investidura. Si no, que le pregunten a Alberto Núñez Feijóo: él también ganó las elecciones, pero hoy es Óscar Puente el que habla de muescas en las ruedas de los Iryo y bogies que salen disparados arroyo abajo.
El problema a medio plazo para el PP es que esa dinámica electoral no parece que vaya a limitarse sólo a Extremadura. Hoy empieza la campaña en Aragón y esta semana muchos medios han publicado ya sus primeros sondeos y pronósticos. Todos dan como claro vencedor al (todavía) presidente de la comunidad, Jorge Azcón, que también adelantó las elecciones porque no tenía presupuestos.
El sondeo de NC Report, publicado el pasado lunes en LA RAZÓN, sitúa al PP en los 30 o 31 escaños, dos o tres más que los 28 actuales. El de Hamalgama, en 30 escaños, dos más que ahora. La encuesta de Sociométrica es menos optimista y le coloca entre los 29 o 30 y el de SyM Consulting, en 29. Todavía quedan por publicar las estimaciones de otras grandes empresas demoscópicas, pero el panorama no parece excesivamente halagüeño: Azcón aspira, en la lectura más optimista, a ganar tres nuevos diputados y la mayoría le dan uno o dos más que ahora.
Esto es muy similar a lo que sucedió en Extremadura. Las encuestas venían avisando de ello y, finalmente, Guardiola ganó sólo un escaño. Lo peor de todo es que, aunque subió levemente en porcentaje de voto, en realidad obtuvo 8.393 votos menos que en 2023. Ha habido victorias electorales mejores, la verdad.
¿Merece la pena adelantar las elecciones y poner en riesgo tu Gobierno para ganar uno o dos diputados? Más aún, teniendo en cuenta que en Aragón la mayoría absoluta, que se coloca en 34 escaños, es prácticamente imposible de lograr porque su sistema electoral presenta unas diferencias territoriales tan grandes que la provincia de Teruel prácticamente regala escaños a los partidos más pequeños. Un ejemplo: en 2023, el PAR obtuvo su escaño gracias a sólo 4.817 votos en Teruel, una nimiedad.
En la otra cara de la moneda está el verdadero competidor del PP, Vox, el único que amenaza en serio con robarle parte de su electorado a los populares. Las encuestas publicadas hasta ahora están estimando que la formación de Santiago Abascal sacará entre 12 y 13 diputados. Sólo una de ellas, la de Sociométrica, cree que podría quedarse en 11. Esta es la previsión más pesimista. Pero otra, la de SyM Consulting, ya llega a bucarles en los 14 escaños. Actualmente, Vox tiene siete diputados. Así que el crecimiento está asegurado y hay quienes se atreven a deslizar que podría llegar a duplicar su representación actual. Y si no duplica, se queda a las puertas. De nuevo, esta película ya la vimos en Extremadura, donde Vox pasó de cinco a 11, más del doble.
El adelanto electoral para depender menos de Vox y acabar dependiendo de Vox todavía más está haciendo que a Jorge Azcón se le esté poniendo la misma cara que María Guardiola.
Todo esto puede acabar jugando a favor del PSOE. Pedro Sánchez está convencido de que los malos resultados electorales que está teniendo su partido (que seguramente se repetirán también en Aragón) es debido a un electorado desmovilizado. Es decir, que los votantes del PSOE no se están yendo al PP, sino que se están quedando en casa. Esto significaría que se trata de un electorado que se puede recuperar. Y no hay mayor aliciente para recuperar votos socialistas que ver las autonomías del PP gobernadas por Vox. Ya se vio el 23-J.