El primer año del nuevo formato de la
Champions fue ya un éxito. El invento, puesto en marcha la temporada pasada, funcionó de maravilla. En esta segunda edición, los resultados demuestran que se ha dado con la tecla. Más allá de los ocho partidos de la liguilla, siempre contra dos grandes equipos, contra cuatro que te lo ponen difícil y contra dos peritas en dulce, no solo se eleva el nivel de la competición, sino que da mucha más emoción, al tener una única clasificación de todos contra todos. Y, tras siete fechas entretenidas, lo mejor viene ahora.
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