"Nos vamos a divertir", anticipó
Carlos Alcaraz cuando conoció que se iba a enfrentar al zurdo francés
Corentin Moutet en la tercera ronda del Open de Australia. Era su primer partido contra este rival, pero conoce bien sus jugarretas, positivas cuando su raqueta destila magia, negativas si reluce su lado más macarra con árbitros, jugadores o incluso aficionados.
Seguir leyendo...