La irrupción de la borrasca Ingrid, que llega a la península tras el paso de Harry ha generado un escenario meteorológico adverso caracterizado por lluvias intensas, nieve en cotas bajas y un desplome generalizado de los termómetros que está poniendo en jaque la mecánica de los vehículos. Con la llegada de una masa de aire ártico que producirá lluvias intensas y una bajada de las temperaturas, la cota de nieve baja puede dificultar la circulación por carretera. Por ello la Dirección General de Tráfico recomienda a los conductores que planifiquen su viaje y antes de emprenderlo consulten las previsiones meteorológicas y se informen sobre el estado de las carreteras. Además de extremar las precauciones en la carretera, cerraduras y agarraderas congeladas, lunas y parabrisas helados y pérdida de rendimiento de la batería son algunos de los efectos que el frío, la nieve y el hielo pueden provocar en nuestro coche. Ante esta situación, Midas ha emitido una serie de recomendaciones para alertar a los conductores sobre los riesgos que conllevan ciertos remedios caseros muy extendidos pero potencialmente dañinos para el automóvil. Francisco Javier Fuentes, formador de Midas España , explica que el frío extremo puede provocar desde lunas fracturadas hasta bloqueos en los sistemas de acceso, por lo que resulta vital evitar prácticas improvisadas que podrían comprometer la integridad de componentes esenciales del coche. Uno de los problemas más recurrentes durante estas jornadas de heladas es el bloqueo de puertas y cerraduras debido a la acumulación de humedad y bajas temperaturas. En estos casos, la reacción habitual de muchos usuarios es forzar el mecanismo o aplicar tirones bruscos en los agarraderos, un error que puede derivar en roturas costosas. Los expertos sugieren desestimar la fuerza bruta en favor de soluciones más técnicas, como el uso de sprays descongelantes específicos o la aplicación de calor controlado de forma segura, además de recomendar el uso de protectores preventivos durante las horas nocturnas para evitar que el hielo se solidifique en las juntas. En lo que respecta a la visibilidad, las lunas y los parabrisas se convierten en los elementos más vulnerables ante la escarcha diaria. Conviene desmentir la eficacia de métodos populares como verter agua caliente o aplicar sal sobre el cristal. El contraste térmico provocado por el agua a alta temperatura puede generar grietas inmediatas en el vidrio por choque térmico, mientras que el uso de sal resulta altamente corrosivo para las gomas y la estructura metálica que sujeta la luna. Del mismo modo, el uso de objetos metálicos o llaves para rascar el hielo suele terminar en cristales rayados, por lo que se recomienda recurrir a rascadores de plástico o cubiertas de cartón como medida preventiva. La mecánica interna también sufre de forma invisible bajo el mercurio bajo cero, afectando especialmente al rendimiento de las baterías y a la eficiencia del combustible. Cuando las temperaturas caen por debajo de los cero grados , el consumo de gasolina puede incrementarse hasta en un 15% debido a la pérdida de eficiencia térmica. Para mitigar este efecto, se aconseja no abusar de la calefacción inmediatamente después del arranque y procurar mantener el depósito de combustible lo más lleno posible. Esta última práctica evita que el espacio vacío se ocupe con aire húmedo que, al condensarse, podría mezclarse con el carburante y perjudicar seriamente el proceso de combustión del motor. La compañía subraya que el mantenimiento preventivo sigue siendo la herramienta más eficaz para afrontar inclemencias meteorológicas. Francisco Javier Fuentes insiste en que, más allá de los cuidados domésticos como la revisión del nivel de anticongelante, es fundamental contar con el respaldo de profesionales formados.