El país donde la mitad de la población vive con miedo
A las puertas de las elecciones del 1.° de febrero, la pregunta no es solo por quién votar, sino quién tiene la voluntad política de detener la crisis de violencia que terminó en 2025 con una tasa de homicidios de 16,6 por cada 100.000 habitantes. Entre las víctimas mortales, figuran 85 mujeres entre el total de 873 homicidios. La violencia de género ha dejado de ser un tema de agenda social para convertirse en una emergencia nacional.
Más allá de los números, estas cifras son vidas arrebatadas y proyectos familiares malogrados. Entre 2007 y 2025, se registraron en Costa Rica 540 femicidios. La tendencia nos dice que el sistema actual de protección no solo es insuficiente, sino que está colapsando frente a nuestros ojos y amerita respuestas urgentes, estructurales y, sobre todo, integrales.
Para la juventud, el panorama es alarmante. Los registros de la CCSS a finales del 2024 señalaban que, solo durante ese año, 11.265 mujeres habían sido víctimas de violencia. Las más afectadas fueron mujeres de entre 10 y 19 años. A esto se suma que, durante 2025, se registró un promedio de 16 tentativas de femicidio mensuales.
Dicho contexto refleja una estructura y una gestión que están fallando en proteger a quienes apenas comienzan a trazar su vida. Vidas cercenadas por la injusticia y la negligencia de un Estado que llega tarde.
Ante esta realidad, la violencia de género no puede ser un párrafo decorativo de los planes de gobierno. A la próxima administración le exijo que comprenda que cada inacción se traduce en una vida condicionada y que proponga medidas concretas que no se limiten a promesas de campaña. Se necesita que las herramientas de prevención y protección sean firmes y reales, y que estén dotadas de recursos.
Mi voto será para quienes entiendan que una Costa Rica próspera es imposible si la mitad de su población vive con miedo. Las políticas públicas deben dejar de reaccionar ante los cuerpos caídos y comenzar a desmantelar la estructura que los genera. Esto implica fortalecer la educación, descentralizar los servicios y garantizar la justicia.
El compromiso es innegociable: trabajar por una Costa Rica donde ser mujer no implique un factor de riesgo, sino un ejercicio pleno de libertad.
Si desea conocer qué proponen los diferentes planes de gobierno sobre este u otros temas, puede consultar el nuevo chat “Votante Informado”.
Faith Cordero Barrantes es estudiante de Relaciones Internacionales.