La llamada del controlador del Centro de Mando de Adif en Atocha a la interventora del Alvia que acababa de despeñarse por un talud en Adamuz es estremecedora. ¿Así se reacciona cuando la persona que está al otro lado del teléfono gime que tiene sangre en la cabeza? «Yo soy la interventora y tengo un golpe en la cabeza, tengo sangre en la cabeza, no sé si voy a poder llegar hasta el maquinista», acierta a decir la accidentada en mitad del caos. Y el controlador, sin interesarse por su estado y con un cierto tono de pasotismo, le contesta: «Vale, ¿tienes el teléfono por un casual del maquinista?». El resto de la conversación es alucinante. —Voy a ver si...
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