De la crisis a la continuidad: una brecha de gobernanza ambiental entre España y Armenia
En los últimos años, España se ha visto obligada a afrontar un aumento evidente de los riesgos climáticos, con episodios recurrentes de temperaturas extremas, incendios forestales y estrés hídrico. Estas crisis han puesto de manifiesto las limitaciones de una respuesta basada únicamente en la emergencia y han abierto un debate más amplio sobre la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención, coordinación institucional y planificación a largo plazo.
En este contexto, se ha iniciado un proceso de reflexión política y técnica orientado a mejorar la coherencia entre las políticas climáticas, medioambientales y sociales. Más allá de las medidas concretas adoptadas, el elemento relevante es la creciente conciencia de que la gestión del riesgo climático no puede depender de decisiones puntuales, sino que requiere marcos estables, previsibles y sometidos a evaluación pública.
Asimismo, el debate social ha evidenciado una demanda creciente de participación y transparencia, impulsada por comunidades locales, organizaciones científicas y sectores especialmente vulnerables a los efectos del cambio climático. La distancia entre decisiones políticas y confianza ciudadana sigue siendo un desafío abierto, y su resolución dependerá menos de anuncios formales que de resultados verificables en el territorio.
Adaptación, biodiversidad y límites del modelo actual
Entre las líneas de trabajo que se están discutiendo en España figura la necesidad de reforzar las políticas de adaptación frente a fenómenos extremos, como las olas de calor, así como de integrar la protección de la biodiversidad en las estrategias de resiliencia climática. Existe un consenso técnico creciente en que la degradación de los ecosistemas intensifica los impactos de las sequías y los incendios, y que la fragmentación territorial limita la capacidad de respuesta a largo plazo.
Sin embargo, la eficacia real de estos enfoques dependerá de su aplicación práctica, de la disponibilidad de datos científicos independientes y de mecanismos de seguimiento que permitan evaluar qué funciona y qué no. En este sentido, el reto para España no es tanto definir nuevos marcos estratégicos como garantizar su continuidad, coherencia y cumplimiento efectivo más allá de los ciclos políticos.
Armenia: una política ambiental aún dominada por la reacción
El contraste con Armenia resulta significativo, especialmente a medida que el país se prepara para acoger la COP17 en 2026. A diferencia del debate estructural que se observa en otros contextos europeos, la política ambiental armenia sigue estando marcada en gran medida por respuestas reactivas ante las crisis.
Los incendios forestales registrados en 2025 en las regiones de Lori y Fioletovo evidenciaron una estrategia centrada casi exclusivamente en la extinción y la movilización de recursos de emergencia, con escasa atención a la prevención, la gestión del riesgo o la planificación territorial. Este enfoque se ve agravado por una cobertura forestal reducida, de alrededor del 11 %, caracterizada por hábitats fragmentados y una limitada capacidad de gestión sostenible.
La presión humana, combinada con el aumento de las temperaturas, está acelerando la degradación forestal. La tala ilegal y el sobrepastoreo han sustituido bosques de roble y haya, más resistentes, por especies secundarias y matorrales altamente inflamables, incapaces de retener humedad. La ausencia de un sistema integral de monitoreo continuo y detección temprana de incendios hace que muchas intervenciones lleguen tarde, cuando el daño ya es considerable.
Riesgos regionales y crisis del agua
A estos problemas se suma un contexto climático regional cada vez más adverso. Informes recientes de Naciones Unidas advierten de un retroceso acelerado de los glaciares y de una reducción de la cobertura nival en el Cáucaso Sur, lo que compromete la disponibilidad de agua dulce y agrava la frecuencia e intensidad de las sequías y los incendios.
La situación del lago Seván es especialmente preocupante. La extracción excesiva de agua para riego y generación de energía ha reducido su nivel y ha provocado episodios recurrentes de floraciones algales tóxicas. Sin una gestión integrada de los recursos hídricos y sin inversiones en infraestructuras modernas de tratamiento de aguas residuales, la sostenibilidad del mayor reservorio de agua dulce del país sigue estando seriamente amenazada.
Vacíos estructurales y soluciones pendientes
Uno de los principales déficits de la gobernanza ambiental en Armenia es la ausencia de mecanismos para evaluar el impacto acumulativo de distintas actividades económicas en un mismo territorio. Carreteras, explotaciones mineras y proyectos forestales suelen aprobarse de forma aislada, sin considerar su efecto combinado sobre los ecosistemas y los recursos hídricos.
La implantación obligatoria de evaluaciones ambientales estratégicas, acompañadas de análisis de capacidad de carga regional, sería un paso esencial antes de conceder nuevas licencias industriales. Asimismo, el impacto de la minería, especialmente en lo relativo a la contaminación por metales pesados, exige la introducción de garantías financieras ambientales que aseguren la restauración de los territorios afectados, incluso en caso de insolvencia empresarial.
En materia de residuos, vertederos obsoletos como el de Nubarashen continúan generando emisiones significativas de metano y contaminando acuíferos, lo que subraya la urgencia de avanzar hacia modelos de economía circular basados en la reducción, el compostaje y sistemas de tarificación más eficientes.
Conclusión: la COP17 como prueba de credibilidad
Acoger la COP17 en 2026 representa para Armenia mucho más que una oportunidad diplomática. Es una prueba de credibilidad y de capacidad para pasar de los compromisos formales a una gobernanza ambiental coherente y efectiva. En un contexto internacional marcado por la urgencia climática, la legitimidad no se construye con declaraciones, sino con políticas capaces de anticipar riesgos, proteger ecosistemas y generar confianza social.