Uno diría, probando a encerrar su figura, a la que difícilmente encierras, que Maluma tiene algo de Ricky Martin por la otra punta, de bailón de la vida un poco loca, pero con más tatuajes y menos camisa holgada. Ahora se ha quitado la barba, y es tanta noticia como una nueva canción. Maluma actualiza al galán latino, que yo prefiero llamar ligón, con media barba de corsario, según el momento, gafas de sol de la noche y el pecho desabrochado enmedio de la juerga. Maluma es un macho que no se lleva, pero que se lleva más que ninguno. De algún modo, el reguetón le ha ido siguiendo, cuajado mejor de reguetoneras. En los escenarios, rompió rápido el cliché...
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