Algunos viajes se planifican con mapas y hojas de ruta. Hay otros que, aun teniendo todo eso, empiezan mucho antes, en un lugar menos visible: nuestra memoria. Este es uno de esos periplos. Cuando el 24 de enero crucemos el Atlántico rumbo a Brasil, Uruguay y Argentina, no lo haremos solo para enlazar capitales o para desplegar medios aéreos de última generación. Lo haremos, sobre todo, para dialogar con una historia que cumple cien años y que en el Ejército del Aire y del Espacio sigue viva, interpelándonos. Para mí, este viaje es una forma de regreso. No al pasado, que no vuelve, sino al sentido profundo de por qué volamos. En 1926, un grupo de aviadores, a bordo del...
Ver Más