El Ejército Español recibe por fin los VCR Dragón: una entrega que llega con años de retraso
El acto de entrega de los primeros 40 vehículos de combate sobre ruedas VCR Dragón se celebró en la Base “Álvarez de Sotomayor”, en Viator (Almería), sede de la Legión. El evento contó con representación institucional y militar, subrayando la importancia estratégica de un programa destinado a renovar las capacidades mecanizadas del Ejército Español. El Ministerio de Defensa señaló que el vehículo cumple los requisitos establecidos por el Estado Mayor y que ha sido diseñado con una fuerte apuesta por la protección de la tripulación y la supervivencia en combate. Más información institucional puede consultarse en la web oficial del Ministerio de Defensa.
Sin embargo, la relevancia de esta entrega no se explica solo por las capacidades técnicas del VCR Dragón, sino por el prolongado historial de retrasos que arrastra el programa. El proyecto debía haber comenzado a materializarse hace más de una década, con un calendario inicial que preveía una incorporación mucho más rápida de estas plataformas al orden de batalla del Ejército de Tierra.
Un programa clave para la modernización del Ejército de Tierra
El VCR Dragón 8x8 está llamado a convertirse en el principal vehículo blindado de ruedas del Ejército de Tierra, sustituyendo progresivamente a plataformas más antiguas como el BMR. Su diseño modular permite integrar distintas configuraciones según la misión, desde combate de infantería hasta zapadores o puestos de mando.
Las variantes entregadas en esta primera fase
Aunque el Ministerio de Defensa no ha detallado oficialmente el reparto exacto de versiones, las imágenes difundidas permiten identificar dos configuraciones principales. Por un lado, alrededor de 18 vehículos de combate de infantería equipados con la torre Guardian 30, armada con un cañón de 30 mm, ametralladora coaxial de 7,62 mm y lanzadores de granadas fumígenas, algunos de ellos con capacidad para misiles Spike.
El resto de las unidades corresponderían a la versión de zapadores, dotada de la torre de control remoto Mini Samson con ametralladora de 12,7 mm. Muchos de estos vehículos incorporan pala frontal y sistemas específicos para apertura de brechas y despeje de minas, reforzando su papel en operaciones de ingenieros.
Más de diez años de retrasos acumulados
La recepción de estos 40 VCR Dragón pone de relieve una cronología marcada por incumplimientos. Las primeras entregas estaban previstas inicialmente para 2014, con una flota de 300 vehículos operativa apenas dos años después. Ese calendario nunca llegó a cumplirse, y el programa fue encadenando revisiones y aplazamientos.
En 2018, el Gobierno presidido por Pedro Sánchez autorizó la construcción de 348 vehículos, pero el contrato definitivo no se firmó hasta agosto de 2020 por un importe aproximado de 1.740 millones de euros. El acuerdo establecía un plazo de siete años para completar esta primera fase, con otras dos fases posteriores que podrían elevar el total a casi un millar de unidades hasta 2035.
Entregas parciales y compromisos incumplidos
En diciembre de 2022 se entregaron únicamente 12 vehículos, incluidos varios demostradores utilizados durante las pruebas del programa. Tras ese hito, las entregas volvieron a ralentizarse. En 2024, el consorcio responsable, Tess Defence, se había comprometido a suministrar 94 unidades, un objetivo que finalmente no se alcanzó.
Posteriormente, Indra, que asumió un papel central en la gestión del proyecto, redujo el compromiso a 70 vehículos para 2025. La llegada de solo 40 unidades a comienzos de 2026 evidencia la magnitud del desfase entre los planes anunciados y la realidad industrial del programa.
Impacto industrial y debate sobre la viabilidad
El programa VCR Dragón ha sido presentado como un pilar de la industria nacional de defensa, con un elevado porcentaje de participación de empresas españolas. Sin embargo, los continuos retrasos han proyectado una imagen de fragilidad en la gestión de grandes programas militares, tanto a nivel nacional como internacional.
En el ámbito militar, también se ha abierto el debate sobre la idoneidad del concepto 8x8 tal y como fue concebido hace más de una década. La evolución del campo de batalla, marcada por la proliferación de drones, municiones merodeadoras y sistemas antiblindaje avanzados, obliga a replantear doctrinas y prioridades.
Integración con otros sistemas del Ejército
Uno de los aspectos mejor valorados del VCR Dragón es su compatibilidad con otros medios del Ejército, incluido su transporte en aeronaves como el A400M, lo que amplía su proyección estratégica. No obstante, estas capacidades solo podrán explotarse plenamente cuando el número de vehículos en servicio alcance un volumen suficiente para equipar unidades completas.
Una entrega necesaria, pero insuficiente
La llegada de estos 40 VCR Dragón supone un avance tangible para el Ejército de Tierra, que llevaba años esperando la entrada en servicio de este vehículo. Al mismo tiempo, el reducido número de unidades entregadas y el historial del programa mantienen abiertas las dudas sobre su desarrollo futuro.
El VCR Dragón representa una apuesta estratégica para el Ejército Español y para la industria nacional de defensa. La entrega de estas primeras unidades es un paso imprescindible, pero también un recordatorio de que el verdadero reto comienza ahora: cumplir los plazos pendientes y consolidar un sistema que debía haber estado operativo hace años.