El poder del reverso tenebroso de la fuerza es grande. Mientras unos se llenan la boca hablando de
Negreira, otros hablamos de
Florentinato. Lo perpetrado en Anoeta, lo fue. Por mucho que el
Barça estrellara cinco balones en la madera, el ‘dream team’ del arbitraje merengue lo hizo perfecto. La dupla
Gil Manzano –
Del Cerro Grande funcionó a las mil maravillas y el Madrid ya está a un solo punto. El hombre de “cómo se me puede hacer esto a mi” (Florentino al perder a
Neymar), comanda el imperio con pulso firme y autoritario, recordando aquellos tiempos en blanco y negro en los que no se aceptaban ni pitos ni pañoladas.
Seguir leyendo...