Una semana después del tráfico accidente ferroviario en Adamuz que se cobró la vida de 45 personas y que, todo apunta, se produjo por la rotura de una de las vías que hizo descarrilar al Iryo, la rotura de otra vía en la línea Madrid-Barcelona ha obligado a intervenir este lunes a Adif, sin cortar la circulación pero limitando la velocidad a 80 km/h y provocando fuertes retrasos. En concreto, según ha podido confirmar ABC, la rotura se ha producido a la altura de L'Espluga de Francolí, en Tarragona, a 115 kilómetros de la estación barcelonesa de Sants. Fue un maquinista quien notificó en la tarde del domingo una incidencia en la línea de alta velocidad y «de forma inmediata, Adif movilizó a sus equipos de mantenimiento, que revisaron las instalaciones y realizaron las primeras intervenciones para reparar el carril», señalan fuentes de Transportes. La circulación al paso por ese punto se ha reducido a 80 km/h hasta que concluyan los trabajos, aunque insisten en que este incidente «en ningún caso pone en peligro la circulación». Este incidente se produce en pleno duelo por la tragedia de Adamuz y con el sistema ferroviario en el punto de mira tras las incidencias acumuladas en la última semana, no solo en la alta velocidad, que provocaron también la muerte de un maquinista en Cataluña y la suspensión del servicio de Rodalies por falta de seguridad.