La técnica olvidada que Arguiñano recupera en su cocina
El truco de cocina que no necesita tecnología
Las sardinas son un clásico de la dieta mediterránea y destacan por su sabor, su precio accesible y su alto valor nutricional. No obstante, su preparación suele estar asociada a un problema persistente: el fuerte olor que impregna el ambiente tras cocinarlas, especialmente si se hacen a la plancha o al horno.
Tradicionalmente, los cocineros han intentado mitigar ese aroma con ventilación forzada, velas aromáticas o extractores potentes, pero muchas veces sin éxito. Es en este punto donde el cocinero vasco Karlos Arguiñano aporta una solución inesperada y completamente diferente.
Un ingrediente sencillo como solución
Durante la emisión de uno de sus programas diarios, Arguiñano reveló un truco doméstico que aprendió con los años y que asegura resultados efectivos: espolvorear pan rallado sobre la base de la plancha o sartén antes de colocar las sardinas. Este gesto permite absorber gran parte de los jugos y grasa que desprende el pescado, principales responsables del olor intenso.
Además del pan rallado, recomienda añadir unas gotas de zumo de limón sobre las sardinas al cocinarlas. El ácido cítrico actúa como neutralizador de olores, lo que potencia aún más la eficacia del método.
Por qué funciona y cómo aplicarlo
El truco tiene base en principios físicos y químicos simples. El pan rallado actúa como absorbente natural, capturando los líquidos calientes antes de que se quemen en la superficie caliente. Al evitar esa combustión directa, se genera menos humo y se libera menos olor en el ambiente.
Por su parte, el limón contiene ácido cítrico y compuestos volátiles que reducen los compuestos sulfurosos que se liberan al cocinar pescado. Estos son precisamente los que generan ese olor persistente incluso horas después de cocinar.
Una solución asequible frente a las campanas industriales
En palabras del propio chef, con este truco no es necesario “tener una campana extractora profesional” en casa. La clave está en usar ingredientes que cualquier hogar tiene a mano. Y es que, más allá de su fama, Arguiñano siempre ha defendido una cocina práctica, con soluciones reales y económicas.
Este consejo ha llamado especialmente la atención porque rompe con la creencia de que el olor de pescado solo se elimina con tecnología costosa o ventilación agresiva. El método del pan rallado y limón no solo es efectivo, sino también accesible y respetuoso con el medio ambiente.
Aplicaciones para otros pescados
Aunque el truco fue compartido en el contexto de las sardinas, su efectividad se extiende a otros pescados grasos como la caballa o el jurel. En todos estos casos, el principio es el mismo: controlar el desprendimiento de grasas en caliente mediante una capa absorbente y añadir un agente cítrico que neutralice olores.
El estilo Arguiñano, una vez más
Karlos Arguiñano ha construido una carrera televisiva basada en la cocina sencilla, efectiva y llena de humor. Sus recetas no solo son sabrosas, sino que muchas veces aportan soluciones prácticas a los problemas comunes en la cocina doméstica.
Este truco se suma a una larga lista de consejos que el cocinero ha compartido durante décadas, y que lo han convertido en una de las voces más respetadas de la gastronomía popular en España.
Con propuestas como esta, Arguiñano demuestra que no siempre es necesario recurrir a grandes inversiones para mejorar la experiencia culinaria en casa. A veces, la solución está en algo tan simple como un poco de pan rallado y unas gotas de limón.