Desde la inauguración del
Camp Nou en 1957, ha llovido muchas veces en
Barcelona. También en día de partido. Los abonados de lateral y de ambos goles, con dos o tres gradas, se han mojado durante siete décadas. La novedad, ante el
Oviedo, es que nos empapamos también los tribuneros, toda la prensa y la junta directiva en pleno.
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