Hace unos meses saltaba la polémica porque un instituto público de Logroño, el IES Sagasta, expulsó a una alumna de Bachillerato por llevar el velo islámico en el aula. Hoy la historia ha dado un paso más: el Juzgado de lo Contencioso número 2 de la capital riojana ha estimado parcialmente el recurso planteado por la propia alumna, Eman Akram, por «vulnerar la libertad religiosa» la decisión del centro. Según recoge el periódico regional 'La Rioja', la juez considera «simplista y frívolo» comparar el uso del velo con el de «gorros, gorras, viseras, capuchas y boinas». Además, en un fallo contra el que cabe recurso de apelación ante la Sala de lo Contencioso, se reconoce el derecho de la joven musulmana a recibir una indemnización de 2.000 euros por los daños morales , frente a los 45.006 euros que reclamaba. La Consejería de Educación ha asegurado a ABC que ahora mismo están centrándose en estudiar a fondo el fallo antes de plantearse si recurrir o no. La primera vez que un acontecimiento similar ocurrió en España fue en la Comunidad de Madrid, en 2024. Aquello encendió el debate de si, como ya hacen países como Francia, se debe o no prohibir el hiyab en el aula. Según recogió ABC cuando apareció la controversia, el centro, sin entrar en la discusión confesional, razonó que al igual que no se permite que un estudiante acuda a las aulas encapuchado o con gorro, tampoco debería permitirse que una alumna musulmana se cubra con el velo islámico. La joven consiguió más de 11.000 firmas a través de la plataforma Change.org con las que pretendía defender su «derecho a portar el pañuelo islámico» en el interior del instituto. Además, esta estudiante también logró que la izquierda logroñesa se manifestara frente a la puerta del centro. El dilema ético no es sencillo. De un lado, las asociaciones musulmanas consideran que tal 'veto' atenta, como ha considerado la juez, contra la libertad religiosa. Sin embargo, hay docentes que, sin entrar en la discusión confesional, razonan que al igual que no se permite que un estudiante acuda a las aulas encapuchado o con gorro, tampoco debería permitirse que una alumna musulmana se cubra con el velo islámico. De hecho, ese fue el argumento que llevó al Sagasta a 'expulsar' a Eman Akram si no accedía a quitárselo. «El año pasado, al final de curso, la dirección del centro explicó a las familias musulmanas matriculadas (hay varias), que no se permitiría a ningún alumno acudir con la cabeza cubierta y, por tanto, tampoco a las estudiantes que practican el islam», aseguraba a ABC hace unas semanas Aitor Miranda, que es profesor de ESO y Bachillerato en el centro. De hecho, hay varias alumnas musulmanas que ya han renunciado a ponérselo cuando cruzan la puerta del Sagasta.