Lo peor del temporal ha pasado, pero en Extremadura se recordará un tiempo las horas más fuertes de Kristin, que ha sido capaz de golpear durante la madrugada y toda la mañana al grueso de la comunidad autónoma. El balance del temporal dejaba, a mediodía, más de 300 incidentes atendidos por 112 Extremadura, 25 de ellos en colegios o institutos. Los extremeños se fueron a la cama el martes con una noticia que pilló a muchos por sorpresa. La consejería de Educación de la Junta de Extremadura, cerca de las 22.00h, decidió suspender las clases en todo el territorio. La región entraba, por completo, en alerta naranja por viento, lluvias y nieve. La madrugada fue dura. Principalmente, las rachas de viento, que arrancaron árboles, movieron coches y destrozaron mobiliario en las principales ciudades de la región. A primera hora de la mañana, la precaución aumentaba cuando la Agencia Estatal de Meteorología aumentaba el nivel de alerta en la mitad sur de Cáceres, que se teñía de rojo por rachas de viento que podrían alcanzar los 130 kilómetros por hora. En algunos puntos del territorio cacereño, como en Brozas, se llegó a la barrera de los 150. De hecho, la provincia de Cáceres se llevó la peor parte del temporal, con hasta una decena de carreteras cortadas o afectadas por el temporal, varias de ellas por acumulación de nieve. En la A-66, a la altura de Cañaveral, se produjo una de las imágenes más impactantes de la jornada, cuando dos camiones volcaron por el viento sobre uno de los puentes de la autovía. En Cáceres capital también se sufrió especialmente el temporal. El tiempo hizo daño en las primeras horas del día, provocando desperfectos en el mobiliario de la ciudad, también en edificios de propiedad municipal. Es por ello que, horas más tarde, el alcalde de Cáceres, Rafael Mateos, anunció que solicitaría la declaración de zona catastrófica. El Ayuntamiento dice estar realizando una evaluación técnica de los daños que se han producido en la ciudad durante la jornada. El informe servirá de base a la petición formal ante las administraciones competentes. Como ocurriese en 2022 con la borrasca Efraín, el entorno de Badajoz capital también ha sufrido el temporal. Especialmente, sus pedanías. En la noche del martes, el Ayuntamiento de Badajoz ya avisó de la posible crecida de los ríos Gévora y Zapatón, que se ha terminado produciendo a lo largo de la mañana. Ante la previsión de una punta de crecida por la tarde y con la autorización del PLATERCAEX de la Junta de Extremadura, el consistorio, a través de Guardia Civil y Policía Local, ha desalojado a los vecinos de las casas aisladas de Gévora y Valdebótoa. Entre 40 y 50 personas se encuentran ya en el Pabellón Multiusos de Gévora, donde aguardan noticias, como cuenta Jonathan, «sin saber» si podrán volver a casa antes de que acabe el día. Para ellos no es una sorpresa ni algo verdaderamente novedoso, porque se enfrentan a este tipo de situaciones cada vez que el temporal se complica en el entorno de Badajoz. Pasadas las 16.00h, habiendo ya decaído el aviso naranja, el alcalde pacense, Ignacio Gragera, ha subrayado en sus redes sociales que la emergencia sobre los ríos Gévora y Zapatón se mantenía: «Esta tarde debemos estar atentos a su evolución», decía. Durante la mañana, a causa del temporal, han sido varias las comarcas extremeñas que han reportado fallos con el suministro eléctrico, una problemática habitual en la Extremadura más rural, que se ha visto todavía más perjudicada por la dureza de Kristin.