Japón y China se enzarzaron en noviembre del año pasado en su peor crisis diplomática de la última década. Tras la llegada al poder de la nueva primera ministra nipona, la ultraconservadora Sanae Takaichi , su defensa de Taiwán ante una hipotética invasión china despertó la ira de Pekín. China, por su parte, reaccionó ordenando a sus ciudadanos que evitaran ir a estudiar o viajar a Japón. El siguiente paso fue limitar los productos culturales nipones, e incluso cancelar el concierto de un artista en Shanghái a a los pocos minutos de empezar a cantar . Ahora, su último golpe lo asesta con su «diplomacia del panda». China recuperó este martes a los dos últimos pandas que permanecían en el...
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