Emociones fuertes en Melbourne Park. Un chaval de El Palmar se ha empeñado en comer en la misma mesa de los más grandes de este deporte, y no es sólo un sueño o una temeridad. Verbaliza su ambición desde el respeto, pero a la vez sabiendo que si trabaja del modo apropiado tiene abierto el camino a la leyenda.
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