Ganar las elecciones no es lo difícil
De entre las 20 personas candidatas a la presidencia de Costa Rica, una será elegida para liderar el Ejecutivo de nuestro país. ¿Estará consciente de que lo difícil es gobernar? Y especialmente en el contexto social, político y económico en que nos encontramos.
Debido al debilitamiento democrático ligado al uso del discurso populista en campaña y en gobierno, el mundo y el país están divididos. Cada vez hay más tensión social y política. Las redes sociales y algunos medios de comunicación se han convertido en actores que alimentan esa división.
La campaña electoral muestra una amplia desconexión con la realidad de las personas. La mayoría de los planteamientos son temas comunes, vacíos de propuestas reales alcanzables, debido a que lo que existe es una lucha entre élites políticas que se ensaña contra lo público, en busca de las oportunidades de negocio o de aferrarse al poder, no por el poder mismo, sino por lo que se puede hacer con él.
Esto no es gratuito, está ligado a un abandono de los políticos de los problemas de la gente y al vínculo que tienen con el poder económico. Por eso, el discurso de quitarles a algunos resuena con muchas personas. ¿Y a quien se le quiere quitar? En lo que más existe razón es en la necesidad de quitarles a las élites que se enriquecen con el Estado, pero después de eso, el discurso se torna mezquino contra los empleados públicos, que tienen derechos que los empleados privados no tienen; contra las personas LGBTIQ+, que apenas tienen los derechos de las personas heterosexuales, y contra los pobres, que apenas sobreviven, pero ese discurso afirma que abusan del Estado. Y nos quieren quitar la libertad de expresión y de opinión, por eso es importante acallar a la prensa y a las universidades públicas.
La consecuencia de esto puede cerrar muchas oportunidades para las personas que más lo necesitan, por lo que, definitivamente será un proceso electoral en el que se juega mucho del futuro del país, especialmente para las personas más jóvenes, que, paradójicamente, son las que menos interés tienen en la política.
La polarización en que nos encontramos está desolando a las generaciones más jóvenes. Sus sensaciones son de ira, tristeza e impotencia frente a un sistema cruel e injusto, que cada vez les cierra más oportunidades, les condena al endeudamiento y el trabajo extenuante, en congestiones de tráfico sin fin y sin posibilidades de solidaridad, una vivienda digna, descanso o tranquilidad.
Estas preocupaciones deberían ser la base de nuestras decisiones electorales, debemos ir más allá del revanchismo y el odio que en este momento sentimos y tomar conciencia de que la decisión del voto debe garantizar el futuro de todas las personas.
María José Cascante Matamoros es subdirectora de CIEP-UCR y docente de Ciencias Políticas.