El serbio
Novak Djokovic no pudo disimular su felicidad tras alcanzar su undécima final en un
Grand Slam tras superar en cinco sets al vigente campeón, el italiano Jannik Sinner, y rememoró sobre la pista, el partido épico que disputó en el 2012 contra
Rafael Nadal, también en
Melbourne, considerado uno de los mejores de la historia.
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