No me gusta hablar de los árbitros, pero...
La frase que encabeza este artículo es la más concurrida en las conferencias de prensa de los entrenadores y las entrevistas de jugadores después de un partido. “A mí no me gusta hablar de los árbitros”, empiezan su discurso. Pero de inmediato, en el 100% de los casos, se lanzan con un ataque directo y fulminante contra los réferis.
Se convirtió en una muletilla, algo que se dice en automático. Como entrar a una sala de reunión y darles un “Buenos días” a los presentes. Quizás las primeras 1.000 veces que los entrenadores lo dijeron, se los creímos: de verdad no era la intención criticar el arbitraje, pero ese día, y tan solo ese día, hicieron una excepción para levantar la voz dada la evidente injusticia que todos vieron en el estadio, en la televisión y los extractos de redes sociales.
Pero ya les dejamos de creer. SÍ les gusta hablar de los árbitros. Les fascina, lo disfrutan, incluso lo consideran necesario. Es parte intrínseca de la profesión y les resulta imposible abstenerse.
Ahora, para ser justos, a los periodistas también nos encanta preguntar del arbitraje. Es otro automático, la pregunta cajonera, la infaltable consulta en caso de que al entrenador o jugador se le haya ocurrido -tremenda omisión- no hablar de los jueces por su cuenta.
Entonces, mientras la entrevista o la conferencia va por otro lado, por ejemplo sobre la “injusticia” de jugar cada tres días (según parece, Costa Rica es el único país del mundo donde ocurre tal grosería), llega el periodista con el salvavidas: “¿Y hoy qué le pareció el arbitraje"?.
Ahí se activa el guion prefabricado y comienza la diatriba, eso sí, antecedida por el infaltable preámbulo: “A mí no me gusta hablar del arbitraje, pero...”.
El referato tiene sus defectos y carencias, eso sin duda. Pero es más fácil echarle la culpa al juez, que admitir los fallos en el planteamiento táctico, o el desastre de los cambios, o el error con la contratación que lleva cero goles y cero asistencias. Los réferis siempre estarán ahí a mano para justificarlo todo, el que perdió porque perdió, y el que ganó, porque hubiera goleado.
Nunca he visto en detalle los cursos para sacar licencia de entrenador. Pero estoy seguro de que en algún momento del programa debe haber una materia llamada “Cómo criticar a los árbitros”; lo deben dar por ahí del segundo mes. Y el libro de texto empieza diciendo “Es su deber como entrenador quejarse siempre del arbitraje. Tan solo debe decir, al inicio de la conferencia de prensa, a mí no me gusta hablar de los árbitros, pero...”.