Lo que empezó casi sin darse cuenta, como un simple intercambio entre futbolistas, se ha convertido con el paso de los años en una auténtica joya del fútbol mundial.
Patxi Salinas y su hermano Julio llevan cerca de 40 años guardando camisetas, muchas de ellas históricas, únicas y cargadas de historias que no se pueden comprar en ninguna tienda.
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