Los ataques de los vikingos empezaron durante el primer viaje normando, que tuvo lugar en el año 844, y se fueron produciendo periódicamente entre los siglos
IX y XI. La dureza de los ataques causó que las costas gallegas quedaran despobladas y que muy pocos peregrinos aceptasen el complicado desafío de buscar la tumba de Santiago en la localidad de
Compostela.
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