Ser un verso suelto en política resulta rentable. Así al menos se interpreta en los cuarteles generales de quienes hacen de la política el arte de ir por libre, renunciar a obediencias ovejunas y a decir y hacer exactamente lo que realmente piensas de las cosas sin recurrir al argumentario oficial del partido que te llega cada mañana con el desayuno aún humeante para que lo repitas como un loro. En la Puerta del Sol, sede del verso suelto del 'Ayusismo', están contentos. Las encuestas que manejan les siguen arrojando datos más que contundentes. La presidenta no se baja de una mayoría absoluta aplastante y va a por más. Ahora toca ir a por los municipios que se les escaparon...
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