MAR-26: el ejercicio naval que revela el nuevo músculo operativo de la Armada
La Armada Española desarrolla esta semana el ejercicio MAR-26, un adiestramiento avanzado que concentra operaciones navales, aéreas y de seguridad marítima en aguas del Estrecho de Gibraltar, el golfo de Cádiz y el mar de Alborán, tres áreas críticas para el tráfico marítimo y la estabilidad regional.
El escenario no es casual. Más de 100.000 buques cruzan anualmente el Estrecho, y cualquier alteración —híbrida, asimétrica o convencional— exige una respuesta inmediata y coordinada. MAR-26 se diseña precisamente para ensayar esa reacción bajo presión operativa.
¿Qué fuerzas navales despliega la Armada en el ejercicio MAR-26?
Fragatas, seguridad embarcada y control del espacio aéreo
| Fragatas participantes | Hasta 5 unidades de las clases Santa María (F-80) y F-100 Álvaro de Bazán |
| Unidades de protección | Equipos Operativos de Seguridad de la Infantería de Marina |
| Medios aéreos | Aeronaves tripuladas y sistemas no tripulados (UAS) |
El dato relevante aparece aquí: la integración simultánea de fragatas F-100 y F-80 en escenarios de alta densidad de tráfico permite validar doctrinas de escolta, defensa antiaérea y guerra antisuperficie en condiciones próximas a una crisis real.
El papel silencioso de la Infantería de Marina
- Control y protección de buques en tránsito por zonas congestionadas.
- Interdicción marítima frente a amenazas asimétricas.
- Operaciones de seguridad cooperativa con unidades aliadas.
Según doctrina naval española, estas misiones se han convertido en una prioridad desde 2022, cuando el Mando Conjunto Marítimo elevó el nivel de alerta en el flanco sur, tal como recogen análisis del Estado Mayor de la Defensa.
Un ejercicio conjunto y multinacional con implicaciones estratégicas
Coordinación real entre ejércitos y aliados
MAR-26 no se limita al ámbito naval. Integra capacidades del Ejército de Tierra, del Ejército del Aire y del Espacio y de aliados internacionales, replicando estructuras de mando conjunto similares a las empleadas en operaciones OTAN.
Fuentes militares señalan que la interoperabilidad C2 (mando y control) es uno de los ejes del ejercicio, especialmente en la gestión de sensores, enlaces de datos tácticos y toma de decisiones en tiempo limitado. Informes de la OTAN publicados en 2023 ya advertían que este tipo de integración es el principal cuello de botella en escenarios marítimos complejos.
¿Qué implica MAR-26 para la defensa marítima española?
El mensaje es claro: la Armada apuesta por adiestramiento permanente en zonas de fricción real. No es una exhibición, sino una validación operativa. Como subrayó un alto mando naval en 2024, “la disuasión empieza en el entrenamiento creíble”.
Con MAR-26, España refuerza su capacidad de reacción en el flanco sur, consolida el papel de sus fragatas como nodos de defensa avanzada y demuestra que la seguridad marítima nacional se entrena donde realmente importa: en los puntos de paso obligados del comercio y la estabilidad regional.