El Madrid vive sin agobios en la ACB, conscientes los blancos de que su talento y los automatismos que han generado en los últimos meses son razones más que suficientes para solventar la mayoría de los duelos. Así ocurrió ante el Zaragoza , muy competente el hacer de los maños hasta que, en el tercer cuarto, la dupla formada por Hezonja y Len les hizo retroceder por abrasión. Feliz añadió su fiereza habitual, Procida deslumbró al acabar como máximo anotador y Llull, como siempre que huele sangre, cerró el encuentro ante una grada que lo idolatra año tras año. Ganar sin despeinarse está al alcance de muy pocos, y el Madrid lo ha convertido en costumbre. La defensa del Real...
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