¿Por qué algunos osos polares de Svalbard están en mejor condición física pese al deshielo?
Durante un periodo marcado por una de las pérdidas de hielo marino más rápidas del Ártico, los osos polares de Svalbard, en Noruega, no mostraron el deterioro físico que la literatura científica suele asociar al calentamiento climático. Por el contrario, su condición corporal aumentó después del año 2000, según un estudio publicado en la revista Scientific Reports.
La investigación analizó datos de 770 osos polares adultos, capturados en 1.188 eventos entre 1995 y 2019, como parte del programa de monitoreo anual del Instituto Polar Noruego. El estudio se centró en la población del mar de Barents occidental, una región donde el hielo marino ha disminuido a un ritmo superior al de cualquier otra área habitada por esta especie.
La condición corporal es un indicador clave de la salud y la aptitud biológica en animales silvestres. En osos polares, refleja la cantidad de reservas de grasa disponibles para sobrevivir periodos prolongados sin alimento y para sostener la reproducción. Estudios previos en otras regiones del Ártico han documentado descensos en este indicador conforme se reduce el hielo marino, hábitat esencial para la caza de focas.
Sin embargo, los resultados en Svalbard siguieron un patrón distinto. Tanto en machos como en hembras adultas, la condición corporal disminuyó hasta alrededor del año 2000, pero aumentó de forma sostenida en las dos décadas siguientes, a pesar de que la pérdida de hielo marino continuó acelerándose.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores estimaron el peso corporal de los osos a partir de medidas morfométricas —longitud corporal y perímetro torácico— y calcularon un índice de condición corporal, que permite comparar el estado físico de individuos de distinto tamaño. También consideraron variables internas, como la edad y el estado reproductivo de las hembras, y factores externos, como métricas de hielo marino y el índice de Oscilación Ártica.
Los modelos estadísticos no encontraron respaldo para el efecto negativo esperado del aumento de temperatura ni de la reducción del hábitat de hielo sobre la condición corporal anual. Según los autores, esto sugiere una relación más compleja entre el ambiente, la estructura del ecosistema y el balance energético de los osos.
El estudio señala que cambios en la disponibilidad de presas podrían contribuir a explicar estos resultados. En la región se ha documentado un aumento de algunas especies, como focas comunes, renos y morsas, que podrían compensar, al menos en parte, la menor disponibilidad de focas asociadas al hielo.
Los autores advierten que estos hallazgos no implican que el cambio climático sea inofensivo para los osos polares. Más bien, subrayan que las respuestas pueden variar entre poblaciones y que extrapolar resultados de una región a otra puede conducir a conclusiones erróneas.