La mano de la ex del PSOE María Reigosa levantada al mismo tiempo que la de los 12 concejales del PP, mientras los ediles de su grupo y los del BNG la mantenían bajada, sirvió el pasado jueves para escenificar la delicada situación en la que se encuentra el gobierno municipal de Lugo. Un ejecutivo debilitado por el baile de caras a lo largo del mandato y la crisis en las filas socialistas, que ahora queda al albur de una díscola que cuando solicitó la baja del PSOE, hace un par de semanas, avanzó que empezaría a votar en conciencia. Ingeniera de formación y funcionaria de Costas de profesión, Reigosa entró como concejala del PSOE a finales de octubre...
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